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TOXOPLASMOSIS:
ASPECTOS A TENER EN CUENTA EN LA CLÍNICA DE PEQUEÑOS ANIMALES
Conde de Felipe, Magnolia Mª; Rodríguez-Ponce, Eligia y Molina Caballero, José Manuel
Facultad de Veterinaria. Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
Trasmontaña s/n. 35416-Arucas. Gran Canaria
e-mail: mconde@cicei.ulpgc.es. Tfno. 928 451113. Tfno movil. 676 240157
INTRODUCCIÓN
Con frecuencia, muchos propietarios consultan a su veterinario acerca del riesgo potencial que puede presentar su gato en el contagio de la Toxoplasmosis humana, en especial cuando estas mascotas conviven en un hogar donde se produce una gestación. Por todo ello, el conocimiento de la Toxoplasmosis por parte de los veterinarios es fundamental, no solo desde el punto de vista de los animales de compañía y de abasto, sino también con respecto a la Salud Publica, al tratarse de una de las zoonosis parasitarias mas difundida a nivel mundial, que afecta a un amplio rango de hospedadores.
La Toxoplasmosis, a pesar de que suele cursar, en la mayoría de los casos, de forma asintomática tanto en hospedadores definitivos como intermediarios, en la especie humana, la infección, congénita o adquirida después del nacimiento, puede ser devastadora en mujeres que se infectan por primera vez durante la gestación (abortos, malformaciones congénitas, etc.) y en individuos cuyo sistema inmune está comprometido, como ocurre en las alteraciones en la inmunidad mediada por células que tiene lugar en los enfermos con el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA), los pacientes que hayan recibido terapias inmunosupresoras, etcétera.
En el caso de las especies animales, si bien evoluciona en la mayoría de las ocasiones de forma asintomática, a veces puede cursar de forma severa siendo más graves aquellas repercusiones relacionadas con la transmisión congénita del parásito en los pequeños rumiantes, donde da lugar a la aparición de abortos, mortalidad perinatal y nacimiento de crías débiles.
EL AGENTE ETIOLÓGICO
Toxoplasma gondii, es un coccidio intestinal, de naturaleza isosporoide, e intracelular, capaz de invadir y multiplicarse en cualquier célula nucleada, incluso en hematíes de ave, de una amplia variedad de hospedadores, entre ellos el hombre. Fue descubierto en 1908 por NICOLLE y MANCEAUX (1908) que lo aislaron de células mononucleares de bazo e hígado en el roedor africano del desierto, Ctenodactylus gundi, mucho ante de que fuera reconocido como agente causal de la Toxoplasmosis.
Diversos trabajos realizados posteriormente demostraron que, a pesar de disolverse la pared de los quistes de Toxoplasma gondii con los enzimas proteolíticos, el protozoo era lo suficientemente resistente como para infectar al hospedador, siendo por lo tanto, la ingestión de carne poco cocinada una de las vías de transmisión de la enfermedad.
Por otro lado, al ser la prevalencia de la Toxoplasmosis en vegetarianos estrictos similar a la de los no vegetarianos, se consideró la posibilidad de que, además de la transmisión congénita y por ingestión de carne, debía existir otra forma de transmisión que pudiera explicar la difusión del mencionado protozoo en vegetarianos y herbívoros. Al descubrir HUTCHISON (1965) formas infectantes de Toxoplasma gondii en heces de felinos domésticos (Felis catus), hecho que fue ratificado más tarde por FRENKEL et al. (1969) y SHEFFIELD y MELTON (1969), se vislumbro otra de las vías de transmisión de la infección; la ingestión de agua y alimentos contaminados con heces de gato que contengan ooquistes esporulados del mencionado protozoo.
Finalmente, en 1970, se consigue cerrar el ciclo biológico de T. gondii al localizarse las fases sexuales del parásito en el intestino delgado del gato.
Ctenodactylus gundi
TAXONOMÍA
El género Toxoplasma ha sufrido múltiples clasificaciones desde su descubrimiento, debido al desconocimiento que hubo durante muchos años de su ciclo biológico. FRENKEL (1977) clasificó a los coccidios isosporoides formadores de quistes en la familia Sarcocystidae, donde se consideran dos subfamilias, siendo la Toxoplasmatinae la que alberga al género Toxoplasma con su única especie, T. gondii.
CICLO BIOLÓGICO
Toxoplasma gondii es un protozoo intracelular heteroxeno, de distribución cosmopolita, capaz de infectar a un amplio rango de hospedadores, siendo los felinos (familia Felidae), tanto domésticos como salvajes, los hospedadores definitivos y muchos mamíferos y aves los hospedadores intermediarios.
Dependiendo de la vía de acceso del mencionado protozoo en el hospedador, se diferencian dos tipos de infección: la adquirida, donde la transmisión es por vía oral, y la congénita, donde el parásito pasa de la madre al feto por la vía transplacentaria.
Para entender el desarrollo del ciclo biológico del parásito, se hace necesario presentar a las tres formas infectantes que presenta Toxoplasma gondii: dos son asexuales, los taquizoítos y los bradizoítos, que se localizan en los tejidos del hospedador intermediario, y una forma sexual, el ooquiste, que se desarrolla a partir de la gametogonia y solamente en el tracto intestinal del hospedador definitivo.
Los taquizoítos, se multiplican de forma rápida a nivel tisular siendo los responsables de las manifestaciones clínicas de la enfermedad debido a la necrosis celular y la marcada reacción inflamatoria que producen.
Los bradizoítos, por el contrario, se multiplican lentamente dando lugar a un quiste tisular latente. Son menos susceptibles a la digestión por los enzimas proteolíticos que los taquizoítos por lo que, en gatos infectados a partir de estas formas infectantes, los períodos prepatentes son más cortos que los seguidos frente a infecciones con las fases de multiplicación rápida.
Los quistes tisulares contienen cientos de bradizoítos que están rodeados de una pared bien definida formada a partir del citoplasma de la célula hospedadora, pudiendo ser detectados a partir del octavo día postinfección. La capacidad de multiplicación de los bradizoítos disminuye a medida que aumenta el tamaño y la edad del quiste Esta forma infectante no es capaz de desencadenar una respuesta inflamatoria por parte del hospedador, permaneciendo los bradizoítos viables dentro del quiste tisular durante años o incluso de por vida.

Aunque los quistes tisulares pueden encontrarse en cualquier órgano, es en sistema nervioso central (cerebro) y en el músculo estriado (esquelético y cardiaco) donde con mayor frecuencia se localiza esta forma de infección latente. Esto se debe a que la barrera hematoencefálica evita la difusión pasiva de anticuerpos lo que favorece la proliferación de quistes tisulares a nivel de cerebro y globo ocular cuando Toxoplasma gondii está desapareciendo del resto del organismo.
IMPORTANCIA DEL GATO DOMÉSTICO EN LA TOXOPLASMOSIS
El gato doméstico (Felis catus) fue la primera especie identificada como hospedador definitivo de T. gondii, siendo el resto de especies de la familia Felidae susceptibles de excretar ooquistes del mencionado parásito con las heces.
Cuando felinos no inmunes ingieren alguna de las tres formas infectantes de Toxoplasma gondii comienza el ciclo del parásito. Los gatos domésticos que viven confinados en casa, tienen menor probabilidad de infectarse que el resto de los felinos susceptibles. La fuente más importante de contagio para estas especies son las aves y roedores que han padecido la forma crónica de la enfermedad y poseen quistes a nivel tisular. Cuando el felino ingiere esta forma infectante, los enzimas proteolíticos, producidos en el estómago y en el intestino delgado, disuelven la pared del quiste liberando al parásito en el intestino delgado donde se multiplica, en un primer momento de forma asexual para, posteriormente dar lugar a la gametogonia o fase sexual que es la que determina en última instancia a la formación de los ooquistes.
Esquema 1. Esquema general del ciclo biológico de la Subfamilia Toxoplasmatinae.
El periodo prepatente (tiempo que transcurre desde que se produce la infección hasta que se eliminan los ooquistes), depende de la fase infectante que haya ingerido el felino, siendo de 3 a 10 días tras la ingestión de quistes tisulares y de más de 18 días cuando han sido taquizoítos u ooquistes (DUBEY, 1996; LINDSAY et al., 1997). Se ha demostrado que tan solo de un 16% a un 20% de gatos que hayan ingerido ooquistes esporulados o taquizoítos son capaces de eliminar ooquistes de Toxoplasma gondii, mientras que el 97% de los gatos infectados por el consumo de quistes tisulares excretan dicha forma infectante al medio.
Esquema 2. Representación esquemática del ciclo biológico de Toxoplasma gondii
Los gatos infectados, que normalmente no manifiestan sintomatología clínica, eliminan ooquistes en las heces, sobre todo los menores de un año de edad, de una a tres semanas siendo excretados en mayor cantidad del quinto al octavo día (LINDSAY et al., 1997). Tras la infección, los animales que han excretado ooquistes presentan una fuerte inmunidad que no es absoluta al poder eliminar ooquistes posteriormente como consecuencia de una reactivación o de una reinfección. La mayoría de los gatos que han excretado ooquistes una vez, no los re-excretan si entran en contacto con el parásito en un período comprendido entre 6 meses y un año. Con respecto a la diseminación de este protozoo hay que tener en cuenta que 50 gramos de heces procedentes de gatos infectados pueden contener alrededor de 10 millones de ooquistes o, lo que es lo mismo, en las heces se pueden encontrar concentraciones superiores a los 100.000 ooquistes/gr. Por esta razón no hay que olvidar el importante papel que desempeña el gato en la transmisión de esta enfermedad.
Los ooquistes sólo se desarrollan en el epitelio intestinal del hospedador definitivo y, una vez eliminados, se transforman en infectantes al esporular en el medio entre 1 a 5 días después. Su resistencia ha sido constatada en diferentes experiencias, siendo capaces de soportar condiciones extremas tales como la sequía y las heladas, hecho que favorece la diseminación del parásito. En un estudio realizado por DUBEY (1998) sobre la capacidad infectante de los ooquistes a diferentes temperaturas, se demostró que ésta no se alteraba cuando dichas formas infectantes eran sometidas a 10, 15, 20 y 25 ºC durante 200 días y a -5 y -10 ºC durante 106 días.

Sintomatología y lesiones en la Toxoplasmosis felina
Gatos con uveítis anterior, retinocoroiditis, fiebre (40.0ºC a 41.7ºC), disnea, polipnea, malestar abdominal, ictericia, anorexia, ataxia y pérdida de peso, podrían estar cursando un cuadro de Toxoplasmosis, pero el diagnóstico es siempre difícil en esta especie, ya sea el diagnóstico coprológico al no coincidir las manifestaciones clínicas con el período de eliminación de los ooquistes, como por test serológicos ya que títulos positivos utilizando una técnica determinada pueden no tener correspondencia con los obtenidos con otra.
MEDIDAS PROFILÁCTICAS FRENTE A LA TOXOPLASMOSIS
Debido a la importancia que tiene la Toxoplasmosis en la población humana, la Organización Mundial de la Salud (O.M.S.) ha aconsejado estrategias para la vigilancia y el control de la misma, siendo particularmente importantes en los grupos de riesgo (gestantes, individuos inmunosuprimidos, etc.).
En esta línea, hay que evitar que las gestantes seronegativas adquieran la Toxoplasmosis. Por esta razón, actualmente se realiza un seguimiento periódico de las mujeres embarazadas con la intención de realizar un diagnóstico precoz de la enfermedad. De esta forma, no solo se reduce al mínimo la transmisión transplacentaria del parásito sino que se permite además aplicar un tratamiento adecuado para evitar la aparición de secuelas en el neonato.
El Veterinario debe aconsejar una serie de medidas preventivas para evitar tanto la Toxoplasmosis congénita como la adquirida. Es interesante detallar estas medidas con claridad:
o Con la finalidad de evitar que los ooquistes lleguen a la futura madre o a individuos inmunocomprometidos, es imprescindible reducir el contacto de éstos con el gato así como que, si es posible, debe ser otro miembro de la familia el encargado de eliminar sus heces y desinfectar las camas de estos animales.
o Dado que los gatos se contaminan normalmente tras la ingestión de roedores o aves parasitadas, es aconsejable alimentar a los animales domésticos con alimentos cocidos o en conserva.
o Evitar el consumo de carnes poco cocinadas ya que T. gondii es un parásito formador de quistes, que se localiza sobre todo en musculatura.
o El lavado de las manos o el uso de guantes tras la manipulación de la carne cruda, evita el posible contagio.
o Los hospedadores definitivos (en nuestro caso, gatos domésticos) eliminan ooquistes con sus heces en períodos cortos de tiempo pero en enorme cantidad por lo que pueden llegar a contaminar determinadas verduras, hortalizas y frutas. Se hace necesario, por tanto, el correcto lavado de las mismas antes de su ingestión.
A pesar de ser el gato doméstico el hospedador definitivo de T. gondii, en diversos estudios realizados se ha puesto de manifiesto que los dueños de gatos no presentan un riesgo más alto de adquirir la Toxoplasmosis que el resto de la población, siendo por lo tanto el consumo de carne poco cocinada una de las principales vías de transmisión de esta zoonosis.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
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