LEUCEMIA FELINA: ZOONOSIS POTENCIAL. MEDIDAS A TOMAR EN EL MANEJO DEL GATO INFECTADO POR EL VIRUS DE LA LEUCEMIA FELINA
CLINICA VETERINARIA NERJA.
C/Chaparil, Edf: Terrazas II.
29780 Nerja(Málaga).
Autores: Rafael Rivas Maldonado y Pedro Jose Ginel Perez.

RESUMEN
Este trabajo pretende llamar la atención sobre el carácter de zoonosis potencial de la infección por el virus de la leucemia felina (FeLV). Al igual que con otros retrovirus, existen indicios de que el FeLV puede ser responsable de la mayor incidencia de enfermedades neoplásicas en personas que mantienen un contacto directo con los gatos infectados. Aunque las pruebas no son concluyentes es necesario que tanto el veterinario como el propietario conozcan esta posibilidad, que puede en algunos casos determinar el manejo clínico de los gatos infectados.(foto 1)

Palabras Claves: FeLV, Retrovirus, Zoonosis.

ABSTRACT.
The aim of this work is to highlight the potential zoonosic behaviour of the feline leukemia virus (FeLV). Similarly to other retroviruses, there are evidences that FeLV may constitute a zoonosis responsible of the greater incidence of cancer diseases in people closely in contact with FeLV infected cats. Although the evidences are not conclusive both the practicing veterinarian and the owner should have in mind this potential risk that may determine, in some cases, the clinical management of the FeLV (+) cats.

Key Words: FeLV, Retrovirus, Zoonosis.

INTRODUCCION.
El virus de la FeLV es un virus oncogénico exógeno natural asociado a enfermedades neoplásicas y por inmunodeficiencia (17).
Se clasifica dentro de la familia Retroviridae (Retrovirus) debido a que posee la enzima transquiptasa inversa, capaz de copiar su cadena simple de ARN en una cadena complementaria de ADN (2,4,19).
Biológicamente se comporta como un virus oncogénico endógeno no citopático, es decir un tipo de virus que se encuentra presente como provirus (una copia de ADN) en los cromosomas de todas las células de los hospedadores no infectados y se transmite a toda la descendencia (4,14,19).
Al igual que otros retrovirus como el HIV, el FeLV ha saltado de una especie a otra como lo demuestra su origen a partir de la rata. El FeLV es capaz de crecer y multiplicarse en células humanas, además se ha demostrado que puede actuar como patógeno en otras especies induciendo, por ejemplo, linfosarcomas en el perro.
Junto a estos datos laboratoriales, algunos estudios epidemiológicos en personas demuestran que existe mayor incidencia de neoplasias linfoides en niños y en veterinarios expuestos a gatos infectados, así como la presencia de anticuerpos frente a antígenos del FeLV en personas.
Todas estas observaciones pueden provocar la alarma de los propietarios de gatos infectados y aquellos veterinarios que dicen que no hay ningún peligro no están siendo objetivos si tenemos en cuenta todo lo que sabemos sobre la Leucemia Felina (4).

Aspectos Clínicos y Epidemiológicos de la Leucemia Felina
En la familia Retroviridae se incluyen también el virus endógeno RD-114 no patógeno, el Virus del Sarcoma Felino (FeSV), el Virus Formador de Sincitios Felino (FeSFV) y el Virus de la Inmunodeficiencia Felina (FIV) (4,18).
Los virus oncogénicos inducen la formación de tumores mediante la inserción de ADN (Virus ADN) o de un ADN copia de su ARN (Virus ARN) dentro de los cromosomas de la célula hospedadora. Aunque el mecanismo no se conoce exactamente, el ADN insertado induce la transformación neoplásica de forma directa o alterando genes celulares normales que a su vez producen la neoplasia (4).
La infección por el FeLV es con diferencia la enfermedad más importante del gato en términos de morbilidad y mortalidad (2), hasta el punto de ser la principal causa de mortalidad felina después de los accidentes traumáticos (19).
Una de las principales conclusiones de los trabajos sobre la epidemiología y clínica del FeLV ha sido su asociación no solo con leucemia y otros tumores hematopoyéticos, sino también con enfermedades no tumorales como anemia, enteritis, inmunodeficiencia e infertilidad como manifestaciones de mielosupresión e inmunodepresión (9,10,12) conocidas como Síndrome Citosupresivo y que constituye la primera causa de muerte en gatos FeLV (+) (8).
La infección pasa por varias fases patogénicas importantes porque determinan la posible infectividad del animal. Estas fases se han clasificado en 6 estados diferentes (12):
- Estado I. Fase inicial de la infección; el virus penetra por la mucosa oronasal y se replica en el tejido linfoide local, con concentración del virus en las tonsilas y nódulos faringeos durante los primeros 2-4 dias de exposición. La mayoría de los gatos eliminan la infección en este punto y se inmunizan. (foto 2)
- Estado II. Replicación del virus en un pequeño número de monocitos y linfocitos circulantes, esto se produce durante los 14 dias post-infección.
- Estado III. Colonización y replicación vírica en el bazo, ganglios linfáticos intestinales y tejido linfoide de la submucosa intestinal
- Estado IV. Se produce entre las 2-4 semanas post-infección y caracteriza a la infección de medula ósea y células epiteliales intestinales.
- Estado V. Viremia periférica caracterizada por la presencia de Antígenos (Ag) víricos en el suero, neutrófilos circulantes y plaquetas. Los métodos de diagnóstico habituales detectan la viremia entre los 14 a 28 dias de la exposición, pero en algunos casos se requieren hasta 8 semanas de incubación.
- Estado VI. Comienza con la aparición de la viremia y está representado por la replicación y excreción del virus en varios puntos del epitelio tales como glándulas salivares, intestino y vejiga de la orina. La viremia representa claramente el fallo de la respuesta inmune en cada una de estas fases. En esta fase el animal se hace contagioso.
En la trasmisión tres rutas son importantes: saliva, orina y sangre. La aerosolización de FeLV a través de secreciones salivares y nasales juega el papel más importante en la diseminación del virus sobre todo para las personas en contacto con el animal (5)

Clínica de la infección por FeLV.
Las manifestaciones clínicas de la Leucemia Felina son muy variadas (11). La infección es crónica y permite la diseminación del virus durante periodos prolongados antes de que el animal muestre síntomas y sea llevado a la consulta veterinaria. El virus puede producir la muerte del gato en las primeras 4-8 semanas debido a leucopenia e inmunosupresión aguda, especialmente en gatos jóvenes, pero en la mayoría de casos pasan meses o años antes de que la infección se manifieste (8).
Los posibles estadios clínicos de la enfermedad pueden resumirse en (13):
- Infección asintomática o inaparente. Se caracteriza por la ausencia de síntomas o si existen son poco aparentes.
- Infección sintomática. Se desarrolla en aproximadamente el 3% de casos y cursa con síntomas inespecíficos: anorexia, fiebre y empeoramiento del estado general, linfadenosis y anemia o trombocitopenia. La mayoría de los gatos superan esta fase y se hacen asintomáticos con viremia crónica.
- Enfermedad terminal. Se presenta después de un periodo de semanas, meses o años. El cuadro clínico de enfermedad terminal es muy variable, pero pueden distinguirse dos grupos (6,13,15):
1. Enfermedades proliferativas y neoplásicas (20-33%): linfoma/linfosarcoma multicéntrico, tímico, alimentario y solitario; leucemia y alteraciones mieloproliferativa.
2. Enfermedades citosupresivas de carácter inespecífico e infecciones compatibles con un estado de inmunosupresión (6). Estas enfermedades son responsables de aproximadamente el 80% de muertes relacionadas con leucemia felina.
Diagnóstico.
El diagnóstico de la infección por FeLV se basa en la detección de Ag virales y en el aislamiento del virus. El aislamiento del virus es el método más fiable pero es caro y largo (13,14).
En la práctica, el único método de diagnótico útil es la determinación de Ag virales mediante una prueba de inmunofluorescencia indirecta (IFA) o mediante una prueba ELISA. Esta última técnica es la habitualmente empleada en la clínica para el diagnóstico definitivo de FeLV y puede realizarse tanto en plasma como en saliva, pero en ambos casos puede dar entre 10-30% de falsos negativos y estos resultados deben confirmarse; los resultados positivos deben repetirse a las 6-8 semanas o por IFA antes de considerarse virémicos persistentes (7,13,15).
El 97% de los gatos IFA (+) permanecen virémicos toda su vida y por tanto con capacidad de contagio. Sólo un 3% pueden eliminar el virus y ser IFA (-) e inmunes a la infección (4).
El pronóstico para los gatos sanos FeLV (+) no es bueno. En un periodo de 3,5 años el 83% de estos animales suelen morir, mientras que la mortalidad en el resto de la población durante un periodo de tiempo similar sólo alcanza el 16% (4).

Discusión: consideraciones de salud pública.
La revisión de la clínica y de la epidemiología del FeLV demuestra que es una enfermedad muy extendida por su curso clínico prolongado, por cursar como infección asintomática en gatos virémicos que eliminan el virus y constituyen la principal fuente de contagio, y finalmente por no disponer de un tratamiento eficaz. Esto aumenta la importancia de comprobar definitivamente si el FeLV puede tener caracter oncogénico en otras especies.
La mayoría de los retrovirus se consideran especie-específicos. Sin embargo, el FeLV puede producir linfosarcoma en cachorros neonatos (1). Por otra parte, el Virus del Sarcoma Felino (FeSV) se originó en el gato por la recombinación de genes del FeLV y de genes de células felinas. Existe otro precedente en 1988 cuando se identificó un aislado nataural llamado FeLV-FAIDS (feline acquired inmuno deficiency syndrome) que produce un estado de inmunodeficiencia fatal en gatos similar al SIDA humano, y que ahora se denomina virus de la inmunodeficiencia felina (FIV). Este hallazgo demostró como mutaciones sutiles en los virus pueden convertir un virus escasamente patogénico en otro que induce una forma fatal de inmunodeficiencia. Además se ha estipulado la posibilidad de que el FeLV pueda producir virus del sarcoma humano de forma similar en condiciones apropiadas (16).
De igual forma se ha probado que el FeLV infecta células linfoides humanas con presencia del Ag FOCMA específico del FeLV, lo que ha hecho pensar que puede ser capaz de inducir neoplasias en personas. Debe tenerse en cuenta que varios retrovirus han mostrado capacidad para extenderse de una especie a otra bajo condiciones naturales, por ejemplo el FeLV se originó en ratas y se extendió al gato (4).
Los estudios epidemiológicos en personas afectadas de leucemia y en colectivos de riesgo como veterinarios (foto 3), criadores y niños, han dado resultados contradictorios. Dos estudios han demostrado la mayor incidencia de linfomas entre veterinerios comparado con el resto de la población, aunque la asociación de esta mayor incidencia con la exposición al FeLV no pudo demostrarse claramente.
Los estudios seroepidemiológicos y virológicos son más definitivos para detectar la exposición humana al FeLV, pero los resultados son absolutamente contradictorios, desde los que no encuentran ninguna presencia de FeLV frente a los que detectan un 10.7%. En general, abundan más los estudios sobre amplias poblaciones con resultados negativos, por lo que no parece existir un riesgo cierto o probado, aunque sí sospechado para algunos (1,4).
Es decir, hasta el momento no existen evidencias probadas de que el FeLV produzca ninguna enfermedad en personas, aunque algunos estudios sugieren que la exposición a gatos aumenta el riego de desarrollar linfomas. No se puede afirmar que exista daño alguno del FeLV en el hombre pero tampoco podemos decir que no exista riesgo. Ya los últimos trabajos estan enfocando más directamente la relación leucemia felina/neoplasias linfoides en personas. Así por ejemplo, tenemos los estudios de Boomer S, Eiden M, Burns CC y Overbaugh J. de la Universidad de Washington, Seattle (USA) y los trabajos de Donaldson LJ, Rankin J, y Proctor S. de la Universidad de Newcastle (UK).
Actualmente, el Instituto Nacional para el Cáncer de Estados Unidos ha clasificado el FeLV y el FeSV como agentes víricos de riesgo moderado, probablemente porque pueden crecer en células humanas y/o demostrar oncogenicidad en ciertas especies no felinas (3) recomendando el manejo de dichos virus con precaución.
Ante estas consideraciones la pregunta a plantear sería:
¿ Qué debemos, como veterinarios, recomendar al dueño de un gato infectado?
Lo primero sería recomendar a cualquier propietario de un gato la vacunación periódica contra la leucemia como prevención más importante en estos momentos. En caso de que el animal padezca ya la enfermedad nuestras recomendaciones deben basarse en un conocimiento profundo de la enfermedad y en nuestra posición personal ante ella. Y nuestra posición debe contemplar las conclusiones a las que llegan los diversos autores (4):
" Todos los gatos infectados, enfermos o sanos, sean eutanasiados. Si el dueño lo acepta, podemos recomendar el aislamiento del animal de otros gatos para toda su vida y también de mujeres gestantes, niños y personas con enfermedad crónica o inmunosupresión".
Estas observaciones dependen del test empleado para el diagnótico, solo se aplicará la eutanasia a los gatos IFA (+) y todos los ELISA (+) deben comprobarse mediante la técnica IFA. Se ha demostrado que un gato IFA (+) es virémico, y que elimina el virus en la saliva, mientras que estudios similares demuestran que gatos ELISA (+) pero IFA (-) no tienen FeLV en la sangre ni lo eliminan por la saliva. Esto quiere decir que el test ELISA es útil porque es sensible y fácil, pero que todo animal ELISA (+) debe someterse al IFA que es menos sensible pero más específico y que cuando es (+) indica que el gato es contagioso.
Los argumentos que justifican la eliminación de los gatos virémicos son varios:
- Es una enfermedad contagiosa para otros gatos.
- Los gatos FeLV (+) tienen una supervivencia reducida.
- Los gatos FeLV (+) sanos, aunque tienen un mal pronóstico, pueden vivir varios años eliminando grandes cantidades de virus en la saliva.
- Los gatos domésticos viven en estrecho contacto con las personas.(foto 4)
- El FeLV ha saltado de unas especies a otras como lo demuestra su origen a partir de la rata.
- El FeLV puede inducir linfosarcoma en otras especies como el perro.
- El FeLV puede crecer y multiplicarse en células humanas.
- Existen pruebas de la presencia de anticuerpos frente al FeLV y de antígenos de FeLV en personas.
- El National Cancer Institute americano considera al FeLV como un virus de moderado riesgo y debe manejarse con precaución.
En conclusión,los datos disponibles actualmente no permiten demostrar que
el FeLV constituya una zoonosis, no obstante existen evidencias importantes que sugieren que debemos tratar a los animales infectados con especial precaución y que, según estos datos, estamos obligados a informar al dueño de la forma más objetiva posible.


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