CASO CLÍNICO ANEURISMA VENOSO ENDOMETRIAL EN UNA CONEJA ENANA (ORYCTOLAGUS CUNICULUS)


Juan Ortega Madrid.
Clínica Veterinaria Sauces. Cartagena de Indias, 26. 30203 Cartagena (Murcia)
e-mail: veortega@ono.com

 

RESUMEN

En los conejos la hematuria puede estar asociada a patologías del aparato urinario y del aparato reproductor e incluso podría tratarse de una orina de coloración rojiza que no tuviera eritrocitos asociados ni implicación patológica. A lo largo del artículo se mostrará un caso clínico que resultó ser un aneurisma venoso endometrial; asimismo se intentarán desglosar los posibles diagnósticos diferenciales a tener en cuenta.


INTRODUCCIÓN

Los conejos han pasado de ser únicamente animales de producción a ser también animales de compañía. Este cambio lleva aparejado la aparición de una serie de procesos morbosos que no se dan o no se llegan a diagnosticar en los conejos de granja, pero que los clínicos de pequeños animales nos vemos obligados a diagnosticar y tratar a pesar de la escasez de información que al respecto se dispone. El conejo mascota vive más años y es mantenido y alimentado de una forma diferente al resto de sus congéneres. De igual modo, no permitimos su reproducción o al menos no de una forma tan intensiva como se hace en los de producción. En lo que respecta a la faceta reproductiva, cabe señalar que las conejas presentan un estro mantenido y son de ovulación inducida. Esto origina, en ausencia de gestación o pseudogestación, un estímulo estrogénico constante, lo cual repercutirá a medio y largo plazo sobre el tracto reproductor. La consecuencia son cambios proliferativos a nivel uterino que tendrán como resultado la aparición de quistes, pólipos y adenocarcinomas.


DESCRIPCIÓN DEL CASO

Historia clínica

Llega a la consulta un conejo enano hembra de nombre Bolita, 1,450 kg de peso y una edad aproximada de año y medio. El motivo de la consulta era saber si las conejas, al igual que las perras "manchaban" cuando estaban en celo, ya que Bolita estaba sangrando desde hace unos días cuando orinaba. 

La alimentación que recibía era la adecuada y estaba formada a base de pienso para conejos enanos, vegetales frescos y heno. Bolita vivía dentro de una jaula, pero de forma habitual campaba a sus anchas por el patio de la casa, siendo habitual que comiera algunas hojas de las macetas de su dueña. 

El aspecto del animal era saludable, estaba activo y se movía curioseando sobre la mesa de exploración. Las heces eran normales y el apetito se mantenía constante. La exploración termométrica dio un valor de 38,9 º C (38-39,5). El color de las mucosas era sonrosado. La palpación de vejiga denotó la ausencia de dolor y de orina. A la palpación de los riñones y del útero no se notó nada sospechoso. La vulva presentó un aspecto normal, mientras que la zona perineal se mostró algo manchada y con el pelo apelmazado como consecuencia del supuesto sangrado que presentaba.



Pruebas complementarias

Urianálisis. Bolita se quedó hospitalizada en una jaula que disponía de una bandeja de plástico para poder recoger la orina. Se tomó una muestra a la que se le aplicó una tira reactiva y se pudo demostrar la presencia de sangre y de proteínas, así como un pH con un valor comprendido entre 8 y 9 (8,2 es lo normal). Igualmente se centrifugó y se observó el sedimento urinario al microscopio, no observándose nada más que eritrocitos y una serie de agregados no identificados compatibles con conglomerados de cristales, cilindros y células epiteliales. La orina, como se puede apreciar en la imagen, presentaba un aspecto totalmente rojo. Todas las veces que miccionó, el aspecto fue similar, presentando a veces algunos coágulos.

Hematología. Tras extraer una muestra de sangre a nivel de la mitad de la tibia, en la vena safena lateral, se realizó una hematología completa obteniéndose los resultados presentes en el Cuadro 1. En él se puede observar que el animal presentaba un descenso en el número de glóbulos rojos, de plaquetas y en el valor hematocrito. Los valores normales en el contaje de blancos y en el diferencial denotan la ausencia de infección. Los conejos pueden presentar linfopenia y neutrofilia antes que leucocitosis, por lo que el recuento diferencial es especialmente importante para descartar una etiología infecciosa.

Bioquímica. Se valoró la funcionalidad renal, obteniéndose unos valores de urea y creatinina de 28 y 0,9 mg/dl respectivamente, siendo el rango normal de 15 a 30 para la urea y de 0,8 a 2,5 para la creatinina.

Diagnóstico por imagen. Se optó por no realizar ni radiografía ni ecografía, pues con los datos ya obtenidos se podía realizar un diagnóstico bastante preciso.

Diagnóstico diferencial

Los diagnósticos que son compatibles con la presencia de hematuria se resumen en el Cuadro 2. Según los datos obtenidos a partir de la historia clínica y de las pruebas complementarias podemos ir descartando la mayoría de las patologías que se enumeran en el cuadro. 
Se puede afirmar que el color rojo se correspondía con la presencia de sangre, y no con la presencia de pigmentos, puesto que la tira reactiva y el examen del sedimento urinario así lo confirman.

La presencia de una vejiga de la orina vacía y no dolorosa a la palpación, la ausencia de bacterias y células inflamatorias en el sedimento, así como el hecho de no presentar disuria, estranguria, iscuria y polaquiuria, nos hace pensar que no se trate de un proceso de urolitiasis, cistitis o pólipos en vejiga.

Unos valores de urea y creatinina dentro del rango normal hacen que igualmente dejemos de lado procesos como la pielonefritis o el infarto renal.



El hecho de que Bolita comiera con relativa frecuencia plantas del jardín me hizo al menos considerar la posibilidad de que esas plantas contuvieran sustancias que pudieran afectar a la coagulación, pero Bolita sólo presentaba hemorragias vía vulvar por lo cual esto era más que improbable. Lo mismo pasa si consideramos otros procesos que cursen con déficit en la coagulación.

Por último nos queda que provenga del aparato reproductor. No podía ser una causa infecciosa (piometra o endometritis) pues no existía componente inflamatorio. Podría ser de etiología tumoral, pero a la palpación no se notaba nada anormal o podría tratarse de un aneurisma venoso endometrial.
Diagnóstico

En función de los datos obtenidos en la historia clínica y en las pruebas complementarias se enfoca el diagnóstico hacia una patología uterina. En este caso el único tratamiento posible es la ovariohisterectomía, por lo que tras la cirugía se remitió una muestra para su estudio histológico. El análisis histopatológico demostró que se trataba de un aneurisma venoso. 

Macroscópicamente se podía observar una zona bien delimitada de unos dos centímetros de longitud situada a nivel medio en el cuerno uterino izquierdo. Su textura era similar al resto del cuerno, pero su aspecto era hemorrágico o congestivo. 

Un aneurisma no es otra cosa que una bolsa formada por la dilatación localizada de la pared de la vena. En el informe de biopsia lo describe como una "dilatación vascular repleta de sangre". 

Fotos 9 y 10: Imagenes del postoperatorio



Tratamiento

El único tratamiento posible es la ovariohisterectomía. La técnica quirúrgica no difiere lo más mínimo de la realizada en los carnívoros domésticos. La inducción a la anestesia se realizó a base de medetomidina (Domtor®, Pfizer). El mantenimiento se hizo con halotano (Fluothane®, Zéneca Farma). 

El tratamiento postquirúrgico consistió en un analgésico AINE durante tres días, el flunixín meglumine (Finadyne‚ 1 % inyectable, Schering-Plough) y un antibiótico de amplio espectro de la familia de las quinolonas, la marbofloxacina (Marbocyl® FD, Vétoquinol) durante cinco días, incluido el previo a la cirugía. 

Evolución

La recuperación de la anestesia fue muy rápida, y durante las horas siguientes a la cirugía el animal se mostró activo pero con menos ganas de comer de lo habitual. Al cabo de cinco días de la operación el apetito se tornó normal. 

A pesar de todo Bolita mantuvo en todo momento un aspecto y un comportamiento totalmente normal. A los ocho días de la operación se le retiraron los puntos simples de nylon que llevaba a nivel de piel. Contactos posteriores con los dueños confirmaron que Bolita continuaba gozando de buena salud.
DISCUSIÓN

Como ya se ha podido ir viendo a lo largo del artículo, la presencia de sangre en la orina puede ser debida a diferentes procesos. Un mayor conocimiento de los mismos nos será de vital importancia para poder hacerles frente si se nos presenta un caso con el mismo signo, la hematuria. 

El aneurisma venoso endometrial es un problema que potencialmente puede amenazar a todas las conejas mayores de dos años. Algunos autores proponen que las conejas no reproductoras sean castradas de una forma profiláctica en previsión de adenocarcinomas, infecciones de útero y aneurismas venosos, debido a la elevada incidencia en animales mantenidos como mascotas. 

Uno de los tumores que con mayor frecuencia se detectan en conejas es el adenocarcinoma uterino. Es bastante común en animales mayores de dos años que no se han reproducido; esto hace pensar que el estímulo constante por parte de los estrógenos juega un papel importante en el desarrollo del tumor. Ciertos estudios indican que en individuos mayores de cinco años se detectan incidencias de hasta un 80 %. Parece ser que también existe un componente genético predisponente. Así, los conejos de las razas plateado francés, holandés, tan y los habana están más predispuestos, mientras que en los rex, belga y polish es de presentación más rara. Se trata de un tumor maligno que metastatiza al resto de abdomen y a pulmón. El crecimiento es lento y los signos son, en un primer momento, inaparentes, cursando con un aumento de la agresividad y alteraciones reproductivas tales como distocias, esterilidad, mortinatos o camadas reducidas. Además de esto y del flujo vaginal hemorrágico, a la palpación se podrá notar un útero aumentado de tamaño, así como la presencia de masas. Radiografía y ecografía pueden ayudar en el diagnóstico. El tratamiento es quirúrgico y el pronóstico desfavorable. 

Otro proceso a tener en cuenta cuando exista hematuria es la urolitiasis. Los cálculos están formados por cristales de carbonato cálcico y fosfato triple que precipitan cuando aumenta el pH de la orina desde 8,2, que es lo normal, hasta valores comprendidos entre 8,5 y 9,5. Una serie de factores tales como la presencia de infección, la obesidad, el exceso de calcio en la dieta o la ingestión inadecuada de agua influyen en la presentación de este problema. Mientras que otros mamíferos presentan una excreción urinaria de calcio de alrededor del 2 %, en los conejos puede ser de hasta el 60 %; el nivel de calcio en la dieta influye directamente en el porcentaje eliminado vía renal, ya que se absorbe casi en su totalidad, independientemente de la disponibilidad de vitamina D. El animal presentará síntomas tales como disuria, estranguria, letargia o anorexia. Las radiografías serán de utilidad para confirmar el diagnóstico ya que se trata de estructuras radiopacas. Pueden localizarse a nivel de riñón, uréter, vejiga o uretra. El tratamiento requerirá la desobstrucción mecánica por sondaje o la extracción quirúrgica, la acidificación de la orina, el uso de antibióticos y disminuir el aporte de calcio en la dieta. Esto último se conseguirá suministrando heno de gramíneas y disminuyendo el aporte de pienso concentrado a no más de 25 g por kg y día.

Las cistitis se encuentran frecuentemente asociadas a problemas de cálculos. Suelen tener un origen ascendente, por lo que unas condiciones higiénicas inadecuadas serán una causa predisponente para su aparición. Los animales que la padezcan presentarán la región anal y la cara interna de los muslos mojados y con la piel irritada. El urianálisis y la exploración física delatarán el proceso. Un tratamiento antibiótico adecuado y una higiene escrupulosa solucionarán el problema. 

Por último, señalar que la orina de los conejos puede tomar una coloración que va desde el amarillo claro hasta el rojo brillante. En este caso tendremos que diferenciar si nos encontramos ante un caso de hematuria o de pigmentos en orina. Éstos provienen de productos derivados del metabolismo de la bilirrubina y de porfirinas procedentes de la dieta. El uso de una tira reactiva de orina nos aclarará si estamos ante una hematuria verdadera o ante unos simples pigmentos.


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