CARTA ABIERTA

Este mes opina...

Gonzalo González Mateos
Departamento de Producción Animal
Universidad Politécnica de Madrid

EL FUTURO DEL SECTOR GANADERO

La producción de piensos en España ha crecido de forma ininterrumpida durante los últimos años pasando de 11,4 MTm en 1975 a las actuales cifras oficiales de 17,4 MTm en 2001. El aumento ha afectado a todos los sectores productivos pero el área más beneficiada ha sido el porcino que casi ha duplicado la producción en 15 años para sobrepasar las 3 MTm de carne actuales en base a 2,7 millones de cerdas madres. La pregunta clave del sector es saber si este crecimiento se va a mantener en el futuro. Para ello habrá que responder previamente a preguntas básicas tales como ¿cuáles han sido las razones del crecimiento actual? ¿Aumentará el consumo interior? ¿Qué hará el resto de los países de la Unión Europea? ¿Tendrán los nuevos socios del Este capacidad para exportar al resto de Europa? ¿Hacia donde va la legislación europea? 
Las bases determinantes del aumento de la producción ganadera en un país dado son la fortaleza de sus estructuras productivas, la disponibilidad económica de sus habitantes y la solución a la problemática producir más vs producir mejor con reducción de la contaminación ambiental. España ha jugado bien y con ventaja estas bazas dentro de la UE-15. El boom económico de los años setenta permitió a la población acceder al consumo de proteínas animales, en gran parte en base a proteínas de huevo. En los años ochenta la industria porcina acertó al suponer que la base del crecimiento era producir a costos aceptables. De esta forma el suministro de productos ganaderos aumentó pero no siempre se valoraron criterios tales como el mantenimiento del medio ambiental y la seguridad alimentaria. En los años noventa se continuó el proceso imparable de reducción de costos en base a la economía de escalas que permitió mejorar nuestra situación competitiva en relación con el resto de países europeos e iniciar la senda de las exportaciones. A este particular, dos ayudas importantes para el desarrollo fueron el tirón de la demanda interna, en base fundamentalmente a productos curados de porcino y la resistencia de la población de países líderes, tales como Reino Unido, Alemania y Países Bajos, a producir sin considerar el bienestar animal, el mantenimiento del medio ambiente y el riesgo cero sin costes para el consumidor.
España presenta ventajas importantes en relación con los antiguos países líderes que ha permitido un crecimiento sostenido del sector en los últimos cinco años. Los más importantes son la baja densidad demográfica que reduce la presión sobre el medio, y nuestra menor capacidad económica que nos hace más tolerante hacia prácticas ganaderas intensivas. Además, en gran parte de la geografía hispana la población vive agrupada en núcleos urbanos, con lo que las molestias ocasionadas por la producción intensiva son más limitadas.
¿Qué va a ocurrir a corto plazo, de aquí a cinco años? Probablemente la población europea en general y la española en particular seguirá dando preferencia a las proteínas de origen animal sobre las de origen vegetal y nuestro sector ganadero seguirá creciendo a expensas de los países ricos del Norte, más preocupados por la trilogía bienestar animal, medio ambiente y seguridad alimentaria, y cada día menos competitivos. Sin embargo, el ritmo de crecimiento nacional se reducirá ya que las legislaciones comunes de la Unión Europea y la presión del sector urbano tenderán a frenar la creación de megagranjas y a controlar más, lo que influirá negativamente sobre los costos. A medio plazo, los problemas que atenazan a nuestros socios europeos nos alcanzarán de lleno, en parte debido a que tendremos mayor capacidad económica y en parte a que nos volveremos más urbanitas y por tanto más sensibles al miedo y a olores, sonidos y paisajes indeseables. En diez años seremos más ricos y tendremos la misma problemática que afectan ahora a nuestros vecinos nórdicos. Aparecerán otros países menos delicados con respecto a los problemas ambientales y con más ganas de comer y producir carne que nosotros, que ocuparán a partir del año 2010 la función que nosotros hemos jugado en la Unión Europea en los últimos veinte años.
El futuro es incierto pero no cabe esperar un crecimiento sostenido del sector ganadero como hasta ahora. Disminuirá la producción, pero el ritmo de desaceleración va a depender de nosotros mismos. Mantener los costos bajo control, prestar atención para no cometer los errores de otros (medio ambiente, bienestar animal y seguridad alimentaria) y buscar nichos y sistemas de producción alternativos permitirán alargar los años de bonanza. Como siempre, el futuro es impredecible pero al final depende en gran medida de nosotros mismos.

 

 
 
   Index · Que es Prodivesa · Publicaciones · Contáctenos · Guia Veterinaria· Texto legal